Mostrando entradas con la etiqueta paro del campo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paro del campo. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de junio de 2008

Eramos tan progres…

ARGENPRESS-Opinión-Argentina

Eramos tan progres…

Por: Ricardo Monje (TMO)
Fecha publicación: 01/04/2008

Adivina, adivinador ¿Quién decía esto en su plataforma en 2003 para la elección? 'Necesitamos un sistema de cambios de flotación con intervención del Banco Central y sobre todo con acciones con otras políticas del tipo de retenciones móviles, incluso en algunos casos subsidios móviles que esté adecuando el tipo de cambio a los vaivenes de los precios internacionales y la situación económica internacional'. No se ponga a pensar porque no le va a pegar… ¡Elisa Carrió! Lo decía cuando era gorda, 'populista' y andaba con un crucifijo del tamaño de su coherencia. Hablaba con el mismo convencimiento que lo hace ahora y desde el altar de la pureza moral desde donde hoy continúa mirando a los malos de la política'Hay que tener políticas que establezcan un cambio de referencia, que sea revisado periódicamente, y usar mecanismos como las retenciones, un poder regulador y fiscal grueso sobre los exportadores y, hasta en algunos casos, cierto control de cambio en las operaciones.' Decía Carrió cuando su asesor económico y Ministro de Economía proyectado era Rubén Lo Vuolo.En aquel momento, 2003, cuando el país estaba en llamas, la dirigente, que dijo y se desdijo cientos de veces con impunidad intelectual propia de quien sirve a la polémica mediática, planteaba el 'Contrato Moral'. Una figura inmoral de marketing apoyada en la ignorancia generalizada, ante lo que en verdad la ponía, programáticamente, de cara a las elecciones y en la misma vereda político – ideológica, que Kirchner. Esto se podría emparentar con lo que dijo Cristina, 'cuando las vacas están flacas las penitas son de todos, y cuando están gordas no las comparto'Carrió propugnaba una política coincidente con lo hecho, en la realidad, por el gobierno de Kirchner. Con diferencias estéticas planteadas durante cuatro años, pegando en De Vido, en Fernández, etc., pero jamás diciendo nada del camino estratégico planteado. Cinco años de crecimiento continuado ¿Quién podría cuestionar lo sustancial de esa política?Pero no se puede dudar el papel de Carrió en la política nacional. Jamás cargó la verdadera cruz de una gestión, a pesar de protagonizar 'excelentes' elecciones.Carrió perdió para hacer ganar y en esa interpretación de la ingeniería electoral, de quien pierde en 2 elecciones presidenciales y en 3 elecciones en Capital Federal, está la génesis de la funcionalidad de una construcción unipersonal que la chaqueña eligió. Se autoexilió en Buenos Aires, por más que su origen haya sido como diputada chaqueña ingresada a la política por la puerta de la Alianza delaruista.Fue funcional a Menem 2003, dividiendo el voto antimenem a Kirchner. Funcional a Macri en las elecciones porteñas legislativas, dividiendo el voto progresista a Bielsa. Funcional a Macri, nuevamente, dándole cobijo y un candidato a Vice Jefe de Gobierno (Olivera), a Telerman, dividiendo el voto progresista a Filmus. En nuestra provincia dio aire a la continuidad justicialista cuando dijo 'no me molestaría que gane Obeid' y rompió el Frente con Binner. Cuatro años después cambió de opinión y apoyó al actual gobernador, poniendo al Socialismo como segunda fuerza en la Coalición en el nombre de Giustiniani.Carrió, aquella diputada del interior que salió a la luz gracias a la ayuda de un Senado de los Estados Unidos, que la eligió como vocero de información secreta acerca del lavado de dinero en la Argentina, hoy se erige como una referente ya no de la oposición a una política sino como un caudillo de la ruptura. Influye en el rumbo de la política pero no toma riesgos de conducción. Algunos pensarán que es un contrapeso necesario, otros diremos que la postura pseudomoralista, que nunca toma partido, es un peligroso ejercicio del 'no sé pero me opongo' que eclipsa la capacidad transformadora del pensamiento crítico y lo deja en un lugar dogmático cargado de apariencias y poses mientras la realidad, y la vida, pasan por otro lado.Carrió es paradigmática en cuanto al discurso hipócrita de una clase media, muy solidario y patriota cuando le tocan el bolsillo o le ofrecen posicionamiento social, y tan frío y egocéntrico como para tratar de 'negro de mierda' a un albañil que le hizo el reboque fino a desgano.Clase media que caretéa coleccionando tarjetas de crédito aunque esas mismas entidades financieras les robaron sus ahorros en 2001. Carrió es referente de ese vicio de clase pero, a la vez, reproduce, opera y alimenta la frivolidad en su máxima expresión cotidiana.La chaqueña es su propia empresa, y su cuerpo es la imagen de su posición. Un día apareció bronceada, revoleó el crucifijo, se sometió a una dieta violenta, dejó de fumar en público y ya no citó 'la voluntad' de Dios cada cinco palabras. Mañana puede volver a la obesidad, la piel trigueña y a comer hostias compulsivamente, pero lo que no va a hacer, porque no es su rol, es exponerse a los avatares de la realidad que lo descoloca a uno frente al espejo.No es intención de quien suscribe, hacer un juicio de valor sobre Carrió pero sirve, como elemento de análisis social. La fundadora del ARI, es una caricatura útil para entender la composición social de la crítica política que hoy 'apoya al campo' pero 'no se banca las hormigas'.No es cierto que las cacerolas las golpean sólo las señoras de Recoleta y Barrio Norte. La simpatía con los piquetes rurales, es enorme y mucho tiene que ver con que Cristina ignora que la lucha de clases si existe, aunque no es por una lectura marxista de la realidad. En los 90 el liberalismo ganó la batalla cultural y fundó la virtual 'clase política'. Esa 'generación X' que nació del 'y nada…', hoy bordea los 40 e inicia los 30 y se levanta en cacerolas contra 'los políticos choros'. Ese levantamiento tiene una duración tan fugaz como el tiempo que tarda un televidente en hacer zapping ante la falta de interés en algo cierto.Carrió representa eso, una posición zapping de la política. Hoy digo 'nunca más me presento a cargo alguno' y mañana propongo una 'fórmula presidencial con Binner para 2011'. Ayer exigí al gobierno aplicar las retenciones móviles y hoy me opongo a eso mismo porque es 'populista'. Ayer Binner no era una opción al PJ, hoy Binner es 'la nueva política'. Total, la base cultural sobre la que se muestra Carrió, hace zapping y adhiere a un cambio virtual de opciones que, en realidad, son la expresión diferenciada de una situación que se mantiene y reproduce para que nada cambie en verdad.

Ricardo Monje


ARGENPRESS

Jueves 19 de junio de 2008
Edición Nº 2095
Buenos Aires, República Argentina
Jueves 19 de junio de 2008
Edición Nº 2095

http://www.argenpress.info/nota.asp?num=053669&Source=RSS

lunes, 16 de junio de 2008

16 de Junio

A lo largo y ancho de todo el país, con cacerolas y banderas argentinas una multitud salió a protestar en defensa de la democracia, recordando el brutal bombardeo a la Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955, cuando sectores golpistas arrojaron 9500 kg. de bombas sobre la ciudadanía indefensa, terminando con la vida de 364 personas, e hiriendo a más de 800. Recordando esos trágicos hechos, miles de argentinos se autoconvocaron en defensa de la Constitución Nacional y de las legítimas autoridades nacionales, en una clara protesta contra los golpes de estado y los “planteos” antidemocráticos que enlutaron la vida de la Patria.

Ironías aparte, parecería que los argentinos somos muy cortos de memoria, y los sectores opositores (y antidemocráticos) reemplazan las bombas y la metralla -y la fuerza de las bayonetas-, por bombardeos mediáticos, cortes de rutas y amenazas de desabastecimiento y de paralización de toda la actividad económica del país.

Rehenes de los dueños de la tierra, la mayoría de los argentinos padecemos, con angustia y desaliento, la violencia de un sector minoritario de la sociedad que se atribuye el derecho de paralizar el País en defensa de la renta sojera.

Buscando los muertos que tumben a un gobierno legítimo, se organizan protestas y movilizaciones, donde las minorías derrotadas en las urnas buscan su revancha con el apoyo inocultable de algunos “generales” mediáticos. Pretendiendo reemplazar los resultados de las últimas elecciones (y los procedimientos constitucionales), con una “democracia cacerolera” que marque la agenda del gobierno, y limite su poder de transformar la realidad, instalan un mecanismo perverso, que terminará con toda posibilidad de construir un sistema político maduro, y que nos conduce a una inestabilidad política de consecuencias imprevisibles y dañinas para la unidad nacional y el futuro de todos los argentinos.

¿Alguien piensa que podrá gobernar este País si un gobierno con casi el 46% de los votos no puede hacerlo a sólo seis meses de haber sido electo? Yo creo que no. Si los derrotados en una elección se convierten en opositores sistémicos, que echan nafta sobre cada conflicto y sobre cada error del gobierno, nadie podrá gobernar la Argentina. Entraremos en una espiral de golpes civiles (y mediáticos), donde toda elección será cuestionada a los pocos meses. La oposición se convertirá en conspiradora permanente y nadie podrá gobernar bajo la amenaza de las cacerolas y los cortes de rutas.

Cortar las rutas es un delito y punto. Nadie tiene el derecho de cortar las rutas nacionales. Y cuando el corte lo hace un sector empresario, por más simpatías que pueda despertar en algún sector de la población, la gravedad de esa acción amerita una rápida y contundente respuesta del Estado. Si queremos vivir sin ley, no nos quejemos luego de las consecuencias de nuestra inmadurez ciudadana. Protestar es legítimo, es un derecho constitucional. Transitar libremente por las rutas también lo es. Terminemos con los cortes de ruta y protestemos respetando el derecho de todos a vivir en paz.

Desabastecer es una agresión contra todo el pueblo argentino. No existe excusa, ni argumento, que valide semejante violencia contra la población. Y no nos olvidemos que lo que hoy beneficia a un sector que protesta (por el impacto mediático y por la fuerza de su amenaza desabastecedora), en pocos años, o en meses, puede volverse en su contra, como un boomerang maléfico y destructivo.

El gobierno podría estar equivocado, pero no me cabe la más mínima duda, los sectores que apoyan el lockout patronal, sólo defienden sus intereses de sector y no les importa que el país se incendie si logran sus objetivos. Podrán disfrazar sus intenciones, camuflar camaleónicamente sus bolsillos y guardar en silos la soja de la discordia, pero cuando se trata de plata (de mayor o menor ganancia), no hay Virgen de Luján, ni bandera argentina, que oculte su egoísmo de clase. Es un problema de plata. De plata y de ambiciones y oportunismos políticos.

Sin desabastecimiento, sin cortes de rutas, protesten todo lo que quieran. Y si este gobierno se mantiene en sus trece, en las próximas elecciones voten por otros políticos, y el 2011, por otro Presidente. Esas son las reglas del juego democrático, salvo, claro, que reemplacemos ocho millones de votos por unos cuantos cientos de miles de cacerolas, que serán muchas, y harán mucho ruido, pero jamás servirán para construir un país en serio.

Y que nadie de equivoque. Estamos en un grave riesgo. Cristina, la Presidenta de los argentinos, no renunciará. No escapará como De la Rúa en un helicóptero. Tampoco es débil (ni una improvisada), como Isabel Perón. Los que no la votaron (o no están de acuerdo con alguna de sus decisiones), tendrán en las urnas su posibilidad de manifestar su descontento. Mientras tanto, “ajo y agua” (a joderse y aguantarse). Este gobierno llegó para quedarse, y le quedan cuatro años más. Ni uno más, ni uno menos.

Ningún gobierno puede plebiscitar cada una de sus decisiones. No existen las democracias plebiscitarias (y mucho menos, las “caceroleras”). Protestar es legítimo y es un derecho; transitar por las rutas nacionales, en paz y sin cortes, también lo es. La Presidenta fue electa para gobernar. La inconstitucionalidad de alguna medida del gobierno la determina la justicia, no los opositores políticos, ni los empresarios sojeros de Gualeguaychú.

Si la vara de la rentabilidad sojera va a ser la medida de toda ganancia empresaria, estamos perdidos. No se trata de dignidad, se trata de plata. Cuanto más suba el precio de la soja (y su rentabilidad) más caro saldrán los productos con los que nos alimentamos la mayoría de los argentinos. Dos más dos, son cuatro. Si la rentabilidad de una hectárea debe ser (para toda producción agraria) igual a la de la soja, ¿a cuánto pagaremos la carne, el pan, los productos hortícolas?... ¿Por que dedicarse a otro cultivo si es menos rentable que la soja?... Esa es otra de las funciones de las retenciones móviles, desacoplar los precios del mercado interno, garantizar precios accesibles para todos. Defender al empresariado rural en esta puja es defender el incremento generalizado de precios de los productos de la mesa de todos los argentinos. De eso se trata. De rentabilidad empresaria, de aumento de precios.

Estamos sentados sobre un polvorín. Si alguien cree que estará a salvo del incendio porque ahorra en bolsas de soja mientras el país arde con las rutas bloqueadas, sin combustibles, alimentos, ni materiales para la industria, se equivoca. Y se equivoca mucho. Ya han ardido algunos campos y algunos silos. Paremos la mano antes de que ardan millones de hectáreas bajo la furia vengativa de quienes defienden un proyecto de país y un gobierno legítimo, jaqueado por una oposición negligente y rencorosa, y por las ambiciones desmedidas del sector que más ha ganado en los últimos tiempos. No dejemos que la violencia nos gane. No repitamos los errores del pasado. No provoquemos a los demonios de la discordia, ni a los oportunistas de siempre. No perdamos esta oportunidad que nos da la historia.


Melisa

Buenos Aires, 16 de junio de 2008.-

domingo, 6 de abril de 2008

Rehenes de MONSANTO

REHENES DE MONSANTO

(O COMO BRAMAN LAS CACEROLAS LLENAS DE SOJA DEL OBELISCO, Y NADIE OYE LAS CACEROLAS SIN TIERRA DE SANTIAGO DEL ESTERO).

DEDICADO A LA GENTE DEL MOCASE, Y A LOS EXPULSADOS POR LA SOJA, LA CODICIA, LA INEPTITUD DE LOS GOBIERNOS, LAS TOPADORAS Y LOS PLAGUICIDAS.

Por Dr. Raúl A. Montenegro


Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.

Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.

Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires.

Qué duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.

Qué duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.

Qué duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.

Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.

Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.

Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.

Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.

Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.

Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.

Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.

Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.

Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.

Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.

Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.

Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.

Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.

Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.

Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.


Por Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia)Presidente de FUNAM.Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).

http://ar.answers.yahoo.com/question/index;_ylt=AkT6P.cmcWFKipuKCLAHriqhHxV.;_ylv=3?qid=20080402120418AAbHnTc

Terrorismo empresario: una respuesta

No nos vayamos tan lejos!!!... Terrorismo aplicaron los revolucionarios de mayo; terrorismo usó Rosas con su Mazorca; terrorismo de estado fueron las masacres de la Patagonia rebelde, o de la semana trágica...; terrorismo fueron los fusilamientos de la mal llamada "libertadora", terrorismo hizo la "Triple A", y el más terrible de los terrorismos, el terrorismo de estado de la última dictadura militar...

Terrorismo (según tu propia definición,"una forma de violencia política para ir instalando el miedo mediante la intimidación en la sociedad") es lo que están haciendo los ruralistas, que tratan de "rendir" al gobierno democrático desabasteciendo a la población mediante un bloqueo de los insumos imprescindibles para su subsistencia, tratando de imponer su voluntad por el hambre del pueblo, o la paralización económica del país. Si eso no es intimidación, si esa no es una forma de instalar el miedo, si esa no es una forma de violencia, vivimos en planetas distintos...

Más allá de la legitimidad (o no) de sus reclamos, el accionar de los empresarios ruralistas es de una violencia inaudita. No sólo agravian a la Presidenta de todos los argentinos, con palabras que (siendo muy contemplativa) podríamos considerar sumamente descorteses, sino que además, promueven una rebelión sectorial que amenaza la vida, el trabajo y los bienes de la mayoría de los argentinos.

Esta actitud claramente subversiva, se transforma en terrorismo, al impedir violentamente la libre circulación de bienes y servicios mediante un bloqueo salvaje que apunta (se diga, o no) a la caída del gobierno, o a su debilitamiento y subordinación a los intereses empresariales que promueven e incentivan el conflicto. Es terrorismo económico, terrorismo de clases medias y altas, terrorismo empresario...

Contra el intento de "voltear" un gobierno democrático, es absolutamente legítimo resistir el embate golpista, y evitar que con el apoyo de su aparato mediático se apoderen de las calles, rutas y plazas del país. Y la Plaza de Mayo, por su simbolismo e importancia mediática, es un lugar clave de la resistencia y de la lucha popular para defender un gobierno legítimo, constitucional y democrático. Quienes añoran tiempos pasados, o desean la instalación de otro modelo económico y social, tendrán que esperar su oportunidad en las próximas elecciones nacionales. Así se hace en un estado de derecho. Con votos, y no con cacerolas, se decide quién gobierna en la Argentina.


Melisa

Buenos Aires, 31 de marzo de 2008.-

D Elia y la protesta en Plaza de Mayo...

Qué raro que se discuta la legalidad de una resolución ministerial (11 de marzo) y no se discutan todas las demás!!!... Ahora resulta que la utilización de una herramienta gubernamental heredada de la dictadura de Onganía es considerada ilegítima por los mismos sectores que la apoyaron, y que apoyaron otras rupturas de la legalidad constitucional. Interesante paradoja.

Las retenciones son legales. Legales y legítimas. Las aplicó un gobierno constitucional, haciendo uso de herramientas jurídicas legitimadas por millones de votos que respaldaron un proyecto político.

En cuanto a la legitimidad de la anti-protesta en Plaza de Mayo, no me cabe ninguna duda. Hay derecho a protestar, y hay derecho a defender un gobierno. Pero no debemos perder la memoria. Los cacerolazos ayudaron (y mucho) a terminar con el gobierno de De la Rua, también las movilizaciones terminaron por limar el gobierno de Rodríguez Sáa. Pero lo que realmente los terminó de voltear, fue la falta de respaldo popular en las calles. Este gobierno cuenta con el apoyo de muchísimos argentinos y argentinas. Los sectores oficialistas no cederán. El pueblo que se siente identificado con este modelo, y que no desea el retorno de políticas que significaron el desmantelamiento del aparato productivo y el hambre y la miseria para millones de argentinos, resistirá en las calles todo intento golpista, todo intento de esmerilar la autoridad presidencial.

Tal vez D'Elía se excedió en sus palabras y acciones. Pero no recibe órdenes de nadie. Es un cuadro político convencido de la importancia de defender este gobierno. Pensar que es un títere político, que obedece ciegamente las indicaciones y sugestiones del gobierno, es totalmente absurdo. Es desconocer al hombre, su historia y su ideología. Podrá simpatizarnos, o no, pero es un hombre de profundas convicciones. Es un luchador social, no es ni terrorista, ni patotero. Sin dudas, es sanguíneo (calentón, para ser más clara), apasionado, hablador y combativo... y grosero a veces...

Me gustaría que los medios (que lo tomaron de "punto"), también demuestren la misma actitud crítica, con los violentos que cortan el aprovisionamiento de las ciudades, ponen "miguelitos" en las rutas, cortan cubiertas, colocan "rastras" para detener a los camiones, amenazan con armas de fuego a los choferes, detienen por largas horas a los micros de larga distancia, o agreden a golpes y palos a quienes protestan contra sus medidas y quieren hacer uso de su legítimo derecho a transitar por las rutas nacionales.

Tampoco he visto que sobre el ya famoso golpe de la foto de D'Elía, se hiciera incapié en que el sujeto en cuestión, lo persiguió con insultos y agravios durante muchísimo tiempo, ejerciendo una violencia verbal que provocó su indignada reacción. Si a cualquiera le gritaran los insultos que este sujeto le propinó, seguramente nuestra reacción no habría sido muy distinta. Salvo, claro, que no tengamos sangre en nuestras venas.

Contraponer la imagen de personas de clase media (la "gente"), con la de los piqueteros (los "negros peronistas"), mostrando a las familias "blancas" como las buenas, y a las "piqueteras" como las malas, no creo que contribuya a unir a los argentinos.

Los más pobres, los más castigados socialmente, defenderán con uñas y dientes un modelo de país que les da alguna oportunidad de mejorar su calidad de vida. Lo harán a su manera, con sus propios códigos, y no con los de las clases medias y altas.

Los pobres no han golpeado las puertas de los cuarteles pidiendo golpes de estado, fueron las clases medias y altas. De tanto ser llevados por delante, de tantos olvidos y de tantas miserias, aprendieron a "sindicalizarse" sin sindicatos, se hicieron duros, se hicieron "piqueteros", y ganaron las plazas y las calles. Descubrieron que su fuerza (y su violencia) eran la única manera de ganar un espacio político. Y lo lograron. Pretender de ellos "modales" de clase media no siempre es posible. No son estúpidos, ni los llevan de las narices por un "choripán", como suelen decir los que quieren desprestigiarlos. Tienen ideología y saben muy bien qué gobierno defiende sus intereses y sus posibilidades de ascenso social y económico. Por eso defenderán este gobierno con todo lo que tengan a mano, y es bueno que todo el mundo lo sepa.


Melisa

Buenos Aires, 30 de marzo de 2008.-

Bloqueo salvaje...

No sé por que se habla de un "paro del campo", cuando en realidad se trata de un "bloqueo". Según la Wikipedia, "Un bloqueo es cualquier esfuerzo para evitar que suministros, tropas, información o ayuda alcancen una fuerza de oposición. Los bloqueos son la piedra angular de toda campaña militar y una opción valiosa en las guerras económicas contra una nación contraria..."

En este caso, el bloqueo se realiza sobre bienes imprescindibles para la vida de la población "enemiga" (la mayoría del pueblo argentino), y persigue como objetivo la rendición del gobierno constitucional que legítimamente pretende administrar los recursos de la Nación en beneficio de todos los argentinos y no de una minoría que (aunque laboriosa y útil al país) cree estar por encima de los intereses de la Patria.

En una confusión extrema, piensan que sus intereses de sector son más legítimos que el cumplimiento de la propia Constitución Nacional, que entre otras cosas, garantiza el derecho a la educación, a la salud, al trabajo, a la libre circulación de bienes y personas, y a una vivienda digna. Su "derecho" al lucro pesa más que todos los otros derechos que la Constitución garantiza. Su egoísmo (y su falta de memoria) parecen no tener límites.

Si los que más ganan (y los que más han ganado) se niegan a contribuir al interés general, se debe seguir esquilmando a los sectores más empobrecidos?... O debemos resignarnos a un país de unos pocos millones, sin industrias viables, sin infraestructura, sin rutas modernas, sin poder económico?...

Los pequeños productores son utilizados como ariete contra el sistema democrático. Seducidos por el "oro verde" de la patria sojera, o por la posibilidad de enriquecerse aún más con las pocas vaquitas que no han sabido multiplicar (por comodidad, por el interés de mantener un precio interno alto, por falta de visión política y comercial), pretenden que el gobierno resigne sus políticas redistributivas, que no les saque algo más de sus ganancias.

Los grandes productores han sabido convencer a los pequeños, los han seducido con promesas y dólares futuros, y han hecho que se olvidaran que miles de ellos estaban casi en la quiebra, con campos a punto de ser rematados, cuando el gobierno salió a apoyarlos con créditos blandos para que salvaran sus establecimientos y no se produjera otra catástrofe económica. Desmemoriados, atacan al gobierno que más los ha apoyado, y bajo el cual sus ganancias se multiplicaron como nunca.

Jamás en la historia argentina hubo una medida de fuerza de estas características!!!... Y han pasado muchos gobiernos (democráticos, y de los otros)... Qué poca memoria tienen algunos!!!... Y cuánta irresponsabilidad sin precedentes!!!...

Bloquear es una acción de guerra. No se trata de un paro!!!... El campo sigue produciendo, sigue trabajando... Se bloquean las rutas, se impide el paso de bienes perecederos, de los alimentos básicos para la población. Las ciudades se encuentran "sitiadas" (como en una guerra), y si el gobierno nacional no se rinde, habrá hambre y miseria... y caerá por la presión de un pueblo hambriento y desesperado.

Aquí no se trata de si la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner es a nuestro parecer buena-regular o mala. Es una Presidenta legítima, cuyo mandato comenzó hace poco más de 100 días. Fue votada por millones de argentinos y la diferencia que sacó a sus principales opositores fue abismal. Parecería ser que los grandes perdedores de las elecciones de octubre se quisieran tomar revancha de tan impresionante derrota, y lo hacen de la manera más baja, apoyando el bloqueo contra su propio pueblo.

Las retenciones son sólo una excusa. Lo que se busca es la caída de un gobierno, o por lo menos, herirlo de gravedad, para condicionarlo y manejarlo de acuerdo a los intereses de unos pocos. Los pequeños productores son simples instrumentos de una puja política que no comprenden ( o no les interesa comprender). Antes apoyaron golpes militares, ahora son funcionales a los sectores que buscan destruir la unidad del pueblo argentino, debilitar al gobierno y someter al país a viejas políticas cuyos nefastos resultados todos conocemos.

Estamos en una encrucijada que marcará el destino del país por muchos años. De la gente del campo depende si estaremos todos juntos... o dominados.

Los que conocemos la fortaleza y las convicciones de la Presidenta, sabemos que no doblegarán su brazo y que tomará todas las medidas que sean necesarias para asegurar el imperio de la ley y el abastecimiento de toda la población. A no equivocarse. Si buscan muertos para provocar su caída (como pasó en el 2001), se equivocaron de gobierno. Cristina no es De la Rúa, y no le faltarán ovarios para hacer lo que se deba hacer.

Ningún presidente puede "aflojar" ante semejante presión a tan pocos días de asumir su mandato. Hacerlo es minar su autoridad y debilitarlo en exceso cuando aún le quedan cuatro largos años por delante. Por eso, se trate de Cristina (o de cualquier otro), la opción de rendirse ante el "bloqueo" no existe. Si los productores desean un diálogo libre de presiones y malos entendidos, deben levantar la medida de fuerza. Cómo bien dijo la Presidenta, no es fácil negociar con una pistola en la cabeza. Del diálogo se beneficiarán la gran mayoría de los argentinos. No hacerlo, mantener las rutas cortadas para los suministros que la población necesita, forzará al gobierno a tomar medidas para romper el "bloqueo". Esa es su obligación y su mandato. Muchos saldrán heridos, pero por sobre todo, saldrá herida la Nación Argentina. Y no nos merecemos semejante destino.

Levanten el "bloqueo" YA!!!... Es por el bien de todos!!!...

Melisa


Bloquear.
(Del fr. bloquer).

1. tr. Interceptar, obstruir, cerrar el paso. La nieve bloqueó la carretera. U. t. c. prnl.

2. tr. Impedir el funcionamiento normal de algo. Bloquear un circuito, una cerradura. U. t. c. prnl.

3. tr. Dificultar, entorpecer la realización de un proceso. Bloquear las negociaciones. U. t. c. prnl.

4. tr. Entorpecer, paralizar las facultades mentales. U. t. c. prnl. Me bloqueé y no supe qué decir.

5. tr. Realizar una operación militar o naval consistente en cortar las comunicaciones de una plaza, de un puerto, de un territorio o de un ejército.

6. tr. Com. Dicho de una autoridad competente: Inmovilizar una cantidad o un crédito, privando a su dueño de disponer de ellos total o parcialmente por cierto tiempo.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados



Paro en el campo: Opinión del Frente Popular Darío Santillán

http://www.anred.org/breve.php3?id_breve=3324


Paro en el campo: Comunicado del Mocase - Vía Campesina

http://www.anred.org/breve.php3?id_breve=3325


Paro en el campo: Declaración del Movimiento Campesino de Córdoba

http://www.anred.org/breve.php3?id_breve=3326


Melisa

Buenos Aires, 30 de marzo de 2008.-